La concentración

Nadie duda que uno de los factores claves a la hora de obtener un buen rendimiento durante la competición es la capacidad de concentración del jugador. La concentración es la habilidad para dirigir y mantener la atención hacia los factores relevantes para la ejecución de una tarea. En el caso del golf, estar concentrado supone atender exclusivamente a aquellos factores del golpe (viento, obstáculos, distancia, etc.) que van a influir en la ejecución exitosa de ese golpe y no distraerse por otros factores de la situación como errores anteriores, resultado que se lleva en ese momento o las consecuencias que puede tener el fallar o acertar el golpe. Estos factores no tienen relación directa con el golpe a ejecutar y por tanto lo único que consiguen es desconcentrar al jugador ya que está pensando en aspectos que no tienen que ver con el golpe en sí.

La concentración es una habilidad psicológica que todos tenemos en mayor o menor grado y que con un entrenamiento adecuado se puede mejorar como cualquier otra habilidad ya sea ésta física o técnica.

La concentración aplicada al golf
La atención presenta dos dimensiones: la dirección que es hacia donde dirigimos la atención y puede ser externa o interna según donde se encuentre el estímulo a atender y la amplitud que viene determinada por la cantidad de información que procesamos a la vez y que puede ser amplia o estrecha si atendemos a varios estímulos o nos centramos solamente en uno. La combinación de estas dos dimensiones da lugar a las cuatro modalidades atencionales: interna-amplia, interna-estrecha, externa-amplia y externa-estrecha. El jugador puede entrenarse para potenciar cada una de ellas así como para pasar de una a otra modalidad evitando cualquier tipo de interferencias.   

Veamos como en el proceso de preparación y ejecución de un golpe, la atención del jugador va centrándose en diferentes estímulos, pasando de una modalidad atencional a otra en un corto espacio de tiempo:

1.- El jugador se fija en la posición de la bola sobre el suelo (lie), sí está bien colocada o hundida, etc. A continuación pasa analizar la distancia al hoyo, la posición de la bandera, los obstáculos del hoyo y la dirección del viento. En este momento la atención es externa y amplia.

2.- Una vez procesada esta información, se planifica el golpe (fade, draw, etc.) y se selecciona el palo. Aquí el foco atencional es interno y amplio.

3.- Después, el jugador se centra en el swing que quiere realizar y en las sensaciones del swing. La atención pasa a ser interna y estrecha.

4.- Por último, focaliza la atención en la pelota y ejecuta el golpe. El foco atencional pasa a ser externo y estrecho.

En cada fase del proceso, el jugador sólo ha de concentrarse en aquellos estímulos que son relevantes en esa fase. Por ejemplo: si está en la fase 4, fijando su atención en la bola y el jugador está pensando “Cuidado con el out de la derecha”, el golpe tiene muchas probabilidades de ser erróneo. Este pensamiento no es que sea incorrecto o negativo, sino lo que es incorrecto es su momento de aparición. En las fases 1 y 2 del proceso habrá que tener en cuenta el fuera de límites, pero no en el momento de ir a ejecutar el golpe.

El instrumento que se utiliza para llevar a cabo todo este proceso de una forma automática y así poder desarrollar el máximo de concentración en cada golpe es la rutina pre-golpe.