La regulación de la concentración durante la competición

La mente humana tiene una capacidad limitada de procesamiento en cuanto a la cantidad de estímulos a procesar en un momento determinado y en cuanto al tiempo que se puede estar concentrado en una tarea sin que aparezca la fatiga. Cuando ésta aparece o se intenta atender a varios estímulos a la vez la calidad en la ejecución de esa tarea disminuye.

A efectos prácticos, estas limitaciones de procesamiento de la información significan que es realmente difícil permanecer concentrado al cien por cien a lo largo de las cuatro horas y media que viene a durar una ronda de competición. Por tanto lo que hay que hacer es analizar en qué momentos de la competición es necesario estar concentrado al cien por cien y cuando no es necesario.

El tiempo que transcurre entre golpe y golpe no tiene ninguna influencia directa sobre el resultado, lo cual no significa que no sea importante, pero en cuanto a la concentración no es necesario estar a un nivel máximo. Los únicos momentos que influyen directamente en el resultado son los de preparación y ejecución de cada golpe y aquí la concentración debe ser del cien por cien.

Por tanto, lo que se ha de hacer para conseguir estar concentrado al cien por cien siempre que lo necesitemos sin preocuparnos por la fatiga o el cansancio mental es regular nuestra capacidad de concentración a lo largo del recorrido dependiendo de la situación en la que nos encontremos en cada momento. Así, entre golpe y golpe podemos mantener una línea base en torno al 40-60% de nivel de concentración (estado de vigilancia) para subir al cien por cien a la hora de planificar y ejecutar el siguiente golpe.

¿Cómo se realiza esta regulación?. El instrumento que se utiliza para alcanzar el máximo nivel de concentración es la rutina pre-golpe (ver artículo anterior). Esta sirve para concentrarnos en la preparación y ejecución del golpe. Una vez ejecutado el golpe se vuelve al estado de vigilancia (40-60%) para después, en el siguiente golpe, volver a realizar de nuevo la rutina pre-golpe y estar otra vez al cien por cien. Con la realización continua de esta secuencia conseguimos estar concentrados cuando realmente lo necesitamos, sin gastos de energía mental. La concentración será máxima durante 20-30 minutos y el resto del tiempo a un nivel intermedio lo que ya no supone ningún problema para nuestra mente. Con el entrenamiento y la realización continua de esta secuencia se produce en nuestra mente una asociación entre rutina pre-golpe, ejecución y máxima concentración, actuando la rutina como disparadora de la concentración.