Los pensamientos negativos

De modo general, no podemos hablar de pensamientos negativos ni positivos desde el momento que un determinado pensamiento puede influir negativamente en el rendimiento de un jugador y actuar de forma positiva para otro. Por tanto debemos hablar de pensamientos funcionales y pensamientos disfuncionales dependiendo de la repercusión positiva o negativa que tengan sobre el rendimiento del jugador.

Los pensamientos disfuncionales más habituales suelen ser las autocríticas ante los errores, dudas sobre la habilidad técnica o las expectativas de fracaso ante una competición o golpe. Estos tipos de pensamientos influyen por igual a todos los jugadores: van mermando la autoconfianza.

Veamos como actúan estos pensamientos: un jugador, ante un determinado golpe, genera un pensamiento disfuncional como: "Este golpe no lo veo" o "seguro que lo fallo". Este pensamiento va a transmitir inseguridad y dudas a la hora de ejecutar el swing. Lo más probable es que el golpe sea erróneo. Si falla el golpe, se cumplen sus expectativas negativas y el pensamiento inicial adquiere carácter de cierto y verdadero. "Sabía que lo iba a fallar", suele comentar el jugador. El jugador termina pensando de forma disfuncional porque es lo que después ocurre en la realidad, sin darse cuenta de que es él mismo quien está provocando los errores con su forma de pensar.

Los pensamientos expuestos anteriormente, no hay duda de que dificultan el rendimiento. Sin embargo, hay otro tipo de pensamientos que aparentemente no tienen una repercusión negativa pero que pueden influir de forma negativa:

A) Aquellos que expresan obligación: "Hoy tengo que jugar bien" o "Tengo que meter este pat porque sino….". Estos pensamientos añaden más presión a la situación y puede hacer que el jugador esté más pendiente del resultado que quiere obtener y de las consecuencias que van teniendo sus acciones que de los factores del juego.

B) Pensamientos absolutistas: "Nunca consigo hacer dos vueltas buenas seguidas" o "Siempre que fallo el primer pat corto, ya fallo todos los demás". Estos tipos de pensamientos actúan como el pensamiento del ejemplo anterior: si el jugador piensa así, provoca que eso ocurra realmente.

Es importante que cada jugador analice cuál es su forma de pensar habitual en el campo y si sus pensamientos influyen negativamente o positivamente sobre su rendimiento. Cuando le surjan pensamientos disfuncionales intente eliminarlos de su mente y concéntrese en aquello que es importante en ese momento para que el golpe sea lo más satisfactorio.